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Peanuts, mi blog, un sitio donde publicaré cada capitulo de mi novela. Soy principiante en esto, pero espero que os guste, tengo mucho que contar...

sábado, 3 de septiembre de 2011

Capítulo 37

Me senté en mi sitio, en frente mía estaba Danny, y a mi lado una compañera, pero Eric, le cambió el sitio, y se sentó donde ella. No me dijo nada, hasta que empezamos a trabajar.
-¿Qué? –Me preguntó para que le comenzase a explicar.
-Eh… Bueno, todo sigue igual, ¿no? –Dije sonriendo.
-Pues no sé qué decirte. Es que… ¿para qué lo has hecho?
-Lo siento, pero no quería aguantar más a Bryanna, era la única forma para hablar con el coordinador. Lo siento de verdad, no quería ponerte en ese aprieto, ¿se ha enfadado contigo?
-No, que va, pero contigo sí, y eso es lo que me preocupa. Es tu profesora, y creo que no vais bien… Puede perjudicarte en la nota, y si pudiese, lo haría, y lo sabes. –Me contestó con preocupación.
-Ya, tienes razón, pero el coordinador va a intentar que sea objetiva.
-Pues para fastidiar, ya podías haberme besado a mí, ¿eh? –Bromeó Danny.
-No era tan fácil, estabas muy lejos. –Dije.
-Ya, es al que tengas más cerca, muy bonito… -Se quejó.
-Yo es que soy más guay. –Añadió Eric.
-¡Por Dios! Eric es más importante para ella. Bueno… En fin. Yo no tengo hermanos, no sé a quién querría más. –Justifiqué. –Vale, si lo sabría, pero no se a quien elige ella.
-Déjalo, anda. –Me cortó Eric.
Me reí y me quedé callada. De verdad había dicho que era mejor porque le había besado a él. Aunque fuese de broma, el corazón se me iba a salir del pecho. Un rato después, entró el coordinador, y sacó fuera del aula, a dos compañeros, a Eric, y a Danny.
Me sentí muchísimo peor al saber que les estaba interrogando. Luego volvieron a clase, no dijeron nada. Llegó el recreo, y me fui con las demás.
-¿Qué ha pasado? ¿Has besado a Eric? –Me preguntó emocionada Michaela.
-Sí, pero… ¿cuántas veces tengo que explicar esto? A ver, quiero que hablen con Bryanna, porque estoy harta de todo, y esa era la forma para que me expulsase. ¿Entendéis? –Expliqué.
-¿Y para qué querías que te echasen? –Preguntó Rachel despistada.
-Pues, para hablar con los que tienen alguna autoridad.
-Ah, claro.
Seguimos hablando, dijeron que ellas eran testigo, que dirían la verdad en cualquier caso, pero no hacía falta, no creía que nadie mintiese. Tras el recreo volvimos al aula de plástica.
-¿Qué ha pasado?-Le pregunté a Eric.
Sinceramente, no sabía cómo podía estar tan tranquila después de haberle dado un beso, aunque supuse que era porque fue contra su voluntad.
-Nada, hemos dicho lo que pasó y punto. He hablado con ella, no la van a despedir, pero le han llamado la atención, como era de lógica.
-Entiendo…
Bien, algo era algo, ahora había que ver cómo reaccionaba ella, pero no me quedó del todo claro que me tratase bien a partir de ahora, y más cuando era mi culpa que la pudiese despedir.
A la salida vi que Bryanna venía muy encaminada hacia mí. Estaba enfadada, y daba grandes zancadas.
Me di la vuelta, y seguí mi camino, pero esta, me siguió. Cuando ya no había a la vista ningún profesor, me agarró de la camiseta por la espalda. Sabía que era ella, pero aun así le di un codazo como defensa. Luego me di la vuelta, por supuesto, era ella la que estaba detrás, que tenía las manos sobre las costillas.
-¿Qué haces?- Le pregunté molesta.
-¿A ti que te parece? ¿Se puede saber por qué has besado a mi novio? –Me gritó.
-Pues porque me ha dado la gana, y punto, no te tengo por qué dar ninguna explicación. Tú no me tratas como una alumna, yo no te trataré como una profesora. Aunque claro, espero que ya hayas aprendido.
-¿Quién te crees que eres para hablarme así? Es que no te voy a tratar como una alumna, no puedo, no te aguanto, no te soporto, y voy a hacer lo posible para que todo te vaya mal. Que lo sepas. Ahora, cuenta esto, a ver quién te cree… -Me dijo.
-Pues seguro que Eric, él confía mucho en mí, somos muy amigos.- Vacilé.
Esperé a que me respondiese, pero esta respuesta no llegó, sin embargo, me dio pegó en la cara. No me esperé nada esa reacción, era muy pija, y mira por dónde había salido…
-¿Qué haces? –Grité esta vez yo.
-¿Pues tú qué crees? Dejarte las cosas claras.
-Bien, muy bien, inmadura, infantil, y además estúpida. Ahora vengo, voy a quejarme en el instituto. Además, te puedo poner una denuncia, eres mayor de edad. Esto va a ser divertido. –Comenté.
-No te creerás. –Contestó.
-¿Qué te juegas?
Sin pensármelo dos veces, fui al instituto, supuse que habría alguien por allí. Michaela se había ido a comer con Courtney, así que iba yo sola. Para mi sorpresa, no me siguió. Aguantándome el dolor que tenía en la mejilla, fui hacia la el vestíbulo, y allí estaba el Jefe de Estudios.
-¿Qué te ha pasado? –Me preguntó, debía tener roja la cara.
-Me han pegado. De eso quería hablar. –Contesté con tristeza.
-¿Quién ha sido?
-Bryanna.
-¿De verdad? Esto no puede seguir así, tengo que llamarla. Para solucionar las cosas. Vete a tu casa, no te preocupes, esto no quedará así.
Obedeciéndole, me marché a casa, pero me encontré con Bryanna, que me estaba esperando.
-No me van a echar. Puedes ir lo victoriosa que quieras, pero no lo vas a conseguir. –Dijo.
-¿Y cómo estás tan segura? –Insinué.
-Pues porque el director es el que elige. Y el director no me va a echar.
-¿Por qué?
-¿Por qué te crees que he logrado entrar aquí? Si ni siquiera tengo el título. Ha sido muy fácil, siempre puedo lograr lo que quiero. En un solo día ya me estaba diciendo que entrase. –Confesó.
Me quedé con la boca abierta, no me podía creer que se vendiese así, ni el director tampoco. No sabía qué hacer con esa información, lo que sí tuve muy seguro una cosa.
-¿Y has engañado a Eric?
-Él no lo sabe, y además, lo hice por él, porque quería entrar en su instituto. Aunque… la verdad es que, a ti también te quería molestar. Y ahora te aguantarás hasta final de curso. Tengo enchufe, pórtate bien, o ya sabes lo que puede pasar con tus notas.
-¡No puedes hacer eso! El director no elige las notas, son los profesores –Dije.
-Tú sabrás lo que haces. –Comentó mientras se iba.
Me quedé asustada, impresionada, ofendida. Me fui a mi casa molesta por todo, y pensando. ¿Por quién daría la cara Eric? ¿Por ella o por mí? Debí haber grabado la conversación, pero se me pasó.

martes, 30 de agosto de 2011

Capítulo 36


Tenía que hacer algo, y eso iba a hacer, tenía una idea, pero no me dio tiempo de recapacitar, tenía que lanzarme y hacer esa idea, sin más preámbulos. No estaba segura de qué repercusión podía tener, pero esta tenía que saber quién era yo…
Ese mismo viernes, se me ocurrió la idea, mientras estaba en sociales a primera hora, y a segunda ya tocaba música. Nos sentamos y me dio tiempo a recapacitar un poco más, pero no mucho, porque no paraba de regañarme, en ese momento más que nunca, parecía que me leyó el pensamiento.
Miré a Eric, le miré durante unos segundos.
-Eric, tengo que hacer una cosa, prométeme que no te enfadarás.
-¿Qué? –Me preguntó sonriéndome.
-Por favor Eric, prométeme que todo seguirá como antes.
-¿Y por qué no debería estarlo? Leila, me estás preocupando…
-Eric, por favor.
-¡Claro que sí! ¿Qué preten…? –Me comenzó a preguntar.
No le dejé continuar, le miré los labios decidida, y me acerqué rápidamente. Apreté mis labios contra los suyos. Él estaba rígido, era evidente, su novia estaba allí delante. Abrí un poco los labios, para cerrarlos nuevamente. De pronto, oí un porrazo, era Bryanna, había tirado su carpeta contra la mesa. Me aparté vacilando, y la miré con rudeza.
-¡Se puede saber que haces! Tú… ¡fuera ahora mismo de mi aula!–Me riñó.
-Ni es tu aula, ni me voy a ir. –Contesté desafiándola.
-¡Muy bien! –Dijo casi gritando. –Ve ahora mismo, a ver al coordinador. –Firmó una nota con mi nombre, para que pueda asistir a esa aula.- Él ya se encargará de ti.
-Ni que fuese a matarme…- Alardeé.
Noté miradas clavándose en mi espalda, pero no me di la vuelta para mirar. Cogí con fuerza el papel, y me di la vuelta, caminando hacia el aula.
Llegué allí y me senté en la silla, frente al coordinador.
-Tú eres… -Dijo cogiéndome el papel. –Leila, ¿no? Nunca te he visto por aquí.
-Lo sé, no frecuento mucho estas visitas.-Añadí con una sonrisa radiante.
-¿Qué ha pasado?
-Bueno, es una historia muy larga, típica de adolescentes inmaduros, ¿de verdad quiere escucharla?
-Por supuesto, y lo mejor es que me lo cuente todo.
-Bien, pues, la profesora esta nueva, que sustituye a la de música, tiene un novio. ¿No?
-Imagino. Es muy joven. –Susurró.
-Vale, pues ese novio, está en mi clase, y resulta que es mi mejor amigo. Pues me tiene muchísima envidia, porque estoy sentada con él, y estamos siempre juntos. Suelo ser una chica tranquila, que no molesta y obedece, nunca me regañan, ni mucho menos, me envían aquí. Pero ella hace lo posible para que me tengan que expulsar.
-¿Segura? –Dijo mientras lo anotaba todo.
-Sí, es evidente. El caso es que estaba harta de todo, y no puedo venir a hablas con usted sin ningún motivo. Pues he decidido portarme mal a propósito para que me envíen aquí, y contarle toda la historia, y, a su vez, que usted de parte a los demás, y les deis un toque, para que sea objetiva. Es decir, ¡no puede besarle delante de todos los alumnos! Está claro que ese chico tiene enchufe, pero no tiene culpa. –Expliqué enfrascada en lo que contaba.
-Bueno, no es que no la crea, pero necesito testigos que corroboren la información. ¿Qué ha hecho exactamente para portarse mal?
-He besado a su novio, entonces me ha echado de la clase, y le he dicho que no quería, inmediatamente me ha mandado con usted.
-Tampoco está bien por su parte, pero, supongo que lo ha hecho por una causa.
-¡Claro que sí! Es que no puedo estar sometida a esta presión. La gente dice que los profesores le tienen manía, pero, ¿esto qué es si no?
-Y… supongo que a ti también te gusta.
Me dejó completamente fuera de lugar, ¿qué debía contestar? Si decía la verdad, un momento… No podía decirla, se sabría, y lo anotaría. Iba a mentir.
-¡No! Es muy amigo mío, pero ya está. –Mentí.
-Comprendo. Está bien, pero no puede volver al aula, es motivo de castigo, es faltarle el respeto al profesor, y hablarle mal.
-¿Y ella no me falta el respeto? ¡Me dijo que era retrasada! O lo dio a entender…
-Lo siento, si es tan amable, puede ir al salón de actos.
-Está bien. –Dije mientras me levantaba.
Abandoné la sala, pero volví y asomé la cabeza por la puerta.
-Gracias. –Añadí.
-Haré todo lo posible, eres buena alumna, mereces algo mejor. Pero antes tengo que tener testigos… En fin, de nada. –Me contestó con alegría.
Me encontré de nuevo andando por los pasillos. No quería acostumbrarme a esto, pero es lo que había. Al preguntar a los demás, me volverían a sacar de clase. Era un embrollo, pero fue lo único que se me ocurrió. La verdad es que no estuvo nada mal el comienzo. El beso… no sé cómo se lo habría tomado él. Pero para mí había sido especial, aunque hubiese sido contra su voluntad, un momento… ¿lo había sido? No se apartó en ningún momento. Quizás solo quería guardar las apariencias por Bryanna. Llegué al salón, y allí seguí meditando. Nunca había sentido tanto con un beso, ni con Ryan. No me arrepentía de haberlo hecho, pero me sentía un poco mal. ¿Y si ahora le metía a él en líos? ¿Por mi culpa? Estúpida, no pensé en mí, había sido egoísta, no era justo. Pero al menos ella tendría su merecido. Se lo debía, por no haberme defendido.
Finalmente sonó el timbre, y era la clase de Plástica. Por desgracia, también nos habían puesto por orden de lista, y estaba con Eric, Danny, y una chica más. No sabía qué contarle, quizás le molestaba la verdad. Bueno, al menos no tendríamos secretos…